CIELO RAZZO: Pasado, Presente y un Futuro de cara a sus 25 años de Rock.

Por Luciano Marracino.

@LuchoMarra

 

En una bella tarde otoñal, nos acercamos al hogar de uno de los mayores referentes del Rock rosarino contemporáneo. Pablo Pino, voz de Cielo Razzo, quien se presenta junto a sus compañeros de ruta este sábado 6 por primera vez en Museum, San Telmo.

Con un cálido recibimiento, Pablo nos invitó a instalarnos cómodamente en su living-comedor mientras nos acercaba a la mesa un arsenal de opciones para “merendar”, de la cual la mayoría no fueron utilizadas. Lo importante era el encuentro de palabras que nos esperaba…

 

Con casi 25 años de trayectoria Cielo Razzo se consolidó como banda referente del rock rosarino a nivel nacional y mundial.  Eso fue más que un golpe de suerte…

Las cosas empezaron a venir, empezaron a venir los pibes. Después obviamente nos fuimos organizando. “Che, bueno, no podemos tocar más en los bares”. El último que tocamos creo que fue en García, “explotó” y ahí no tocamos nunca más en bares. “Hey! Hay que hacer esto. –Bueno, hay que juntar, necesitamos poner un vallado, necesitamos algún show más grande…”  Entonces caen las compañías, haces tus primeras charlas, se van, te quedas tranquilo, seguís independiente, te vas acomodando.

Éramos un grupo grande en sí. No estábamos los músicos solos. Normalmente cuando está el músico solo se hincha las pelotas, en un momento dice: -“Che loco, hay que ir a hablar con… -No, dejá de hinchar los huevos, no voy”. Entonces son como coladores y te quedas sin energía. Nosotros éramos un grupo grande.  Estaba el manager, la prensa y muchos amigos que apoyaban. Eso creo que fue una, y por otro lado, también el momento. Tuvimos suerte en eso, en ser un grupo grande con mucha fuerza.

Cómo fueron los primeros pasos, los primeros pensamientos en aquellos 90’…

Cielo Razzo me dio la posibilidad de cantar. Yo nunca había cantado. En realidad quería estar en el ambiente, entonces decía…  “¿Qué tengo que hacer para estar acá? ¿Hay que lavar los pisos?  Bueno, lavo los pisos”. Empecé tocando la guitarra y después el bajo. El Gordo (Cristian “Narvy” Narvaez) y Nano tenían su banda, y compartíamos a Gabriel Uroz, que era el batero de Nano y Cristian, y de Sergio y mío, que éramos otra banda. Y nos terminamos fusionando. La expectativa era tocar, seguir tocando pero con otra gente y haciendo un poco más de quilombo.

Empecé cantando al costado del batero. No cantaba adelante. Me iba al lado de Largo y cantaba así, mirando para abajo. Medio de espaldas. Canté de espaldas mucho tiempo porque me daba mucha vergüenza, pero yo quería cantar. Quería ser parte de la banda. Y después, bueno, me fui adelante.

No había expectativas grandes. Cada uno llega a la música por alguna razón. Yo llegué por esa. Quería ser parte de una tribu de gente, estar con gente con la que me gustaba estar, con los pibes. Yo no me recuerdo pensando en “tal cosa”, lo único que quería era hacer arte.

Nano, Cristian, Largo y yo teníamos unas ocho canciones  y cuando cae el Pájaro con otro grupo de canciones, -como “Sin salida”, “Perros”, “El silencio del ave”– dijimos: “¡Hey! Acá hay un disco.”  Fuimos y lo grabamos. A los 7 años de banda. Y ahí arrancamos. Ya tenías algo como para mostrar y dejar en la radio. En la radio te empezaban a pasar… Yo llamaba y decía: “¡Hola! Soy Diego ¿Pueden pasar Cielo Razzo?”

“Código de Barras” fue un quiebre emocional y la bisagra para con el público ¿Qué se puede encontrar en el disco que refleje lo vivido previo a su salida?

Fue “Código de Barras”, la bisagra, como le decíamos. Cuando el flaco se mata, el disco ya estaba viniendo, había canciones. “Estrella” está escrita por el negro, por Claudito, que fue el otro chico que murió, el que laburaba haciendo la escenografía, las banderas, y está la letra de él. Entonces, como que dejamos esa, con los errores que tenía de palabras y un par de cosas.

Perdimos como la inocencia cuando se murió el flaco. Éramos pibes de 27 años, fue un golpazo. –Nos podemos morir todos.  Fue una tragedia muy grande, se creó todo un manto de angustia, de tristeza, de duelo. Entonces ese disco está teñido totalmente por ahí.  Está eso que escribió Claudio, que lo dejamos por eso. “Luna” me acuerdo que todavía no estaba escrita la canción y tocamos en un show en Buenos Aires, agarré un papel y un lápiz, buscaba a los pibes que eran fan y les decía que escriban. “Luna” está escrito todo con letras distintas, yo les dictaba y los pibes escribían, está escrita con montones de letras de gente que no sé ni quiénes son. Pero estaba hecho por esa situación, todo nos llevaba a ese lugar.

Cromañón y la “crisis del rock”…

Los lugares más pequeños fue como que “pá, pá”, los bajaron. Pero sí, fue como una contracara  (Cielo Razzo llegó a tocar en Obras por ese entonces). En realidad, Cromañón le podía haber pasado a cualquiera. Era una época y nadie lo supo ver. Ni los periodistas, el Estado como siempre de espaldas, ni los músicos ni los productores, nadie podíamos ver nada de lo que pasaba. Yo recuerdo ver bengalas en los shows nuestros. En todos los shows de esa época había bengalas. Pasó lo que pasó, les pasó a ellos. Si no crees en el diablo… Bueno, ahí está el diablo, metió la cola.

¿Qué significó Cemento para ustedes?

Para mi Cemento fue el impacto más fuerte que tuve. Con Obras, con el Luna y Cemento… Fue con Cemento para mí. Era por la llegada a un lugar místico que ya sabíamos que esas paredes estaban escritas. Todas escrachadas de años y años. Se sentía una energía alucinante. Alucinante fue Cemento. La época y llegar al lugar. La mística, estaba bueno.

Contanos del intento fallido de romper con la brutal rivalidad futbolística rosarina…

Nosotros habíamos preparado todo, pero aparentemente viene alguien externo a Newells, en teoría, y dice que nosotros no podemos tocar ahí. Nos llaman: “Che loco, mirá…  Nos dijeron que no pueden tocar”, una semana antes.  Entonces fuimos  con el gordo hasta la oficina de López (Presidente del Club) a decirle: “¡Hey! ¿Cómo que no podemos tocar? ¿Qué pasa?” Por suerte nunca nos atendió López, sino imagínate lo que hubiese pasado. Pero la realidad es que fue eso. Alguien le dijo a la gente que manejaba el estadio que no podíamos tocar. Nosotros queríamos tocar en realidad como para tratar de romper justamente con eso, que no nos dejaron romper, que fue en un punto la violencia del fútbol. Pero bueno, “Hemos sido vencidos… somos el enemigo…”  como dice el gran Pepo de Científicos del Palo. Nos vencieron, no nos dejaron tocar.

Ahora no sé si me animaría. No voy a poner la jeta y un montón de gente para que haya un par de idiotas que quieran romper todo. Los mismos soretes de siempre están dando vueltas. En todas las hinchadas, digo. Ya sabemos cómo es ¿no? La de Newells, Central, Boca, River. En todas hay garcas e hijos de puta que lo manejan para su lado. Y en un punto eran estos, es así. Los que nos dijeron que no.

Una vez había un productor acá que iba a hacer un festival en el estadio de Newells. Sabíamos todos que no la estaba haciendo bien, entonces suspendió el show y “La Capital” puso adelante, me acuerdo patente, “Se suspende festival de Rock en el Coloso del Parque porque iban a tocar los Canallas de Los Vándalos y Cielo Razzo”. Como que era culpa nuestra que se había suspendido. (La Capital era de López en esa época todavía) Fijate lo que hacen los medios.

Ph. Leonela Spada

Una de las pocas bandas rosarinas que hicieron dos Obras, un Luna…

Buenísimo para nosotros y yo estoy tranquilo con eso, está bien. Somos los tipos que tuvimos la “buena suerte”. Era una época, nosotros se ve que entendimos el momento, la situación de la música barrial. Creo que éramos parte de algo que era muy grande y tuvimos la suerte de un poco de trascender, de irnos de Rosario, de llegar a Buenos Aires. Pero estaría bueno que pase a mayor escala. Agradezco. Hace mucho tiempo que ya sé que soy un tipo con suerte, que canto, y me pagan y giro, y hago canciones y la gente aplaude. Está buenísimo. Hay que tratar de que sea más. Esa es como la idea, juntarse con los colegas y ver a donde hay que ir a pegar palazos para que pasen las músicas.

Para mí todo ese tipo de shows fueron todos adelantados. Para mí. El Luna me gustaría más hacerlo ahora que en esa época. Estuvo buenísimo. Pero no lo terminas disfrutando, terminas siempre en el segundo. Lo mismo me pasó con el Obras.  El primero fue un horror, un espanto. Y el segundo lo disfrutamos, estuvo buenísimo.

¿Podrían estar pensando en un Luna?

Siempre. El tema es que tenes que tener socios, muchas veces necesitas de un tipo que la banque, que se arriesgue. Y no aparecen. Tan simple como eso, pero sí, estoy seguro de que podríamos hacer un Luna, con un poco de buena energía, estaría bueno.

Es importante la diferencia de oportunidades/lugares para tocar que uno encuentra en Buenos Aires comparándola con Rosario…

Es la meca, es el lugar, es la Capital. Entonces es ahí un poco de donde se desprende todo, está siempre como un paso más adelante. Acá los lugares para tocar son, viste, los contamos… “Pá, pá, pá” son 4 o 5. Y hay 3 o 4 lugares que se toca, son como “los lugares”. Después habría que pasar a lugares más grandes, entonces no rinde. Sí, faltan lugares, siempre. Pero bueno, tiene que ver con eso. Antes se tocaba en cualquier lado, después del conocido hecho de cromañón es como que se empezó a ajustar las tuercas de una manera más grande. Lo que pasó en el Café de la Flor (Un músico falleció electrocutado en Octubre de 2015), ese tipo de cosas también ayudan a que no hayan lugares. Es un tema muy complejo.

De la Independencia a los “Grandes Sellos”…

Primero ya habíamos rechazado, nos habíamos hecho los boludos con una compañía porque nos dio miedo. No me acuerdo cual fue, que vinieron para que firmemos y dijimos “No, ni en pedo”.  No teníamos idea. A mí me daba miedo, me acuerdo. Y le pedimos una locura de guita, entonces los chabones dijeron “No, tomatela”. Cuando hicimos “Marea”, nosotros estábamos independientes, lo hicimos independiente.  Y uno de los tipos que hacía el Gesell Rock nos contactó con una productora y nos firmó. Hicimos nuestro primer contrato. Alucinante. Estaba bueno, pero duramos ese disco y “Audiografía” nada más. Y después nos dejó ir. Nos dijo: “Chicos, vayan”. “- ¿Cómo que no hiciste otro Luna, Pablo?” – ¡Y no! ¡No puedo, boludo!”. El viejo lo que hizo, ahí me saco el sombrero, dijo: “Si un día yo no creo en lo que están haciendo ustedes o a ustedes no les gusta como estoy laburando, rompemos el contrato”. Y nos rompió el contrato. Nos liberó. Ahí hicimos la etapa de independencia. Hasta ahora, hasta los Pop-art.

La importancia de sacar material nuevo a diferencia de otras épocas y los nuevos métodos de difusión…

Nosotros éramos de las bandas de la generación que salíamos a pegar el afiche con engrudo. Y después teníamos las multas y teníamos que sacarlos, o no. Ahora cambió todo, hay que tratar de aggiornarse. Es otro el tema, la velocidad de la información, se llega a mucha gente pero tenes que sorprender de alguna manera. Hay mucha data ahora entonces cómo la decís, de qué manera comunicas eso, cambió totalmente.

Yo soy de los que me gusta sacar discos, me parece que es un fetiche que tenemos los músicos, tratar de sacar un disco. Más allá de que si no tenes disco tampoco podes laburar un montón de cosas. Pero hay pibes ahora que no les interesa, no están atrás de un disco y que tienen otros bancos de información. Capaz que suben cosas y no arman lo que es el formato de disco. Está mucho mejor de lo que era, siempre creo que es mejor. Los artistas que hay son en un punto la representación nuestra, ¿no? De la misma gente. Y hay mucho. Hay muchas ideas nuevas.

El inicio del año fue  muy activo. Vienen de una gira atípica, pero se fueron y vendrán nuevos shows importantes…

Hicimos muchas fechas. En el Abasto, ese estuvo buenísimo, en el Konex. En Buenos Aires hemos tocado muchas veces. Ahora volvemos.  En Museum, que dicen que está bueno. Y después bueno, es siempre como una rutina. Por suerte con “Tierra Nueva” tocamos mucho. Y a la gente le gustó.

Venimos del Norte que fue la Gira donde se accidentó Javi antes de salir y la sacamos a flote. Javi nos dijo que vayamos y fuimos porque sabía que la teníamos que hacer a la gira. Fue también otra experiencia que tocamos con el hijo de Mónica Delfino, nuestra prensa en Buenos Aires cuando empezamos,  es un pibe que cuando lo conocimos era un nenito y ahora se convirtió en un batero.

Lo que nos ocupa ahora es la recuperación de Javi para poder ensamblar nuevamente porque estamos arrancando la composición del disco, venimos componiendo. La idea era trabajar mucho en la sala, pero para lo próximo del año hay que seguir tocando. Siempre aparecen fechas, por suerte. Está complicado todo, obviamente. Te dicen “no se cortan tickets”, esa es la frase. Pero bueno, nosotros por suerte seguimos tocando. Creo yo que hay para una agenda mullida.

También grabaron un nuevo video “Alcalina”, en Capilla del Monte, con acontecimientos bastantes extraños…

Estábamos en una escena que yo tenía que estar cantando muy canchero contra un coso en un puente. Entonces el tipo del drone tenía que hacer como mediciones. No lo pudo hacer andar.  Yo estaba así: “- ¿Y el drone? – No anda”. Cuando nos muestra decía “demasiada energía electromagnética”. No podía volar. Después lo puso en modo manual y tampoco podía.

Y ahí salió el plato volador de abajo… (Risas)

Y ahí salió el plato volador. ¡La Vaca! Había una vaca que miraba, unas vacas muy locas que miraban y miraban. Pero después nos dijeron que las vacas son muy mironas. Había una vaca negra y miraba. No sé qué onda che, posta. Pero no, eso fue raro. En teoría hay algo en la tierra que hace que pase eso, pero bueno, está bueno pensar que son marcianos, que hay algo más.

Ya pasaron casi 25 años… ¿Con qué sensaciones y expectativas te encuentran?

Estoy muy contento ya con lo que hay. Intento relajarme y seguir haciendo lo que más me gusta que es componer y cantar. Y después por suerte somos un grupo, somos un montón. Tengo que mover todo el tiempo para seguir generando trabajo y poder seguir cantando. Quiero grabar más discos, quiero grabar más discos con otros músicos, hacer disco solista seguramente, estar presente cuando el pájaro haga su primer disco solista.  Cielo en un punto es como que encierra todo eso. Es como una escuela.

Ya tocamos con los Guns, ahora me gustaría hacerle de soporte a Pearl Jam, lisa y llanamente. Sería un golazo, sería increíble. Osea, van a estar encerrados en su camarín, no pretendas que el tipo venga “Hey! Hello Rosarino!”, no existe eso, pero me gustaría estar ahí en el entorno de lo que es Pearl Jam. En un punto nos unió mucho al Pajaro, a mi hermano, a mí, a Largo. Era la banda que nos gustaba. Como una influencia fuerte.

A mí me gustaría editar un disco en vinilo. Pero es muy costoso y hay toda una situación. Pero igualmente lo quiero hacer,  si no lo quiere hacer la banda y la compañía, voy a pedir permiso y lo voy a hacer yo y que se vayan a cagar todos. (Risas)

Seguramente lo que vamos a hacer para los 25, entraremos a buscar un lugar grande, una especie de “mostrar la poronga”, así como quién dice. En teoría estaríamos con disco nuevo, si nos sale bien la jugada. Nosotros queríamos entrar a grabar ahora, antes de que se termine el año si se puede. Ahora con el tema de Javi hay que esperar a que él resuelva su situación de salud y veremos cómo seguimos.

Se viene la gran fecha en Museum… ¿Con qué  nos vamos a encontrar?

Hicimos una lista particular. En realidad, nosotros nos vamos a encontrar con un lugar nuevo, estoy contento con el hecho de ir a tocar a Buenos Aires a un lugar que no conozco. La gente que no pida mucho (risas), vamos a tocar. Ya saben cómo es, si conectamos, conectamos. No hay nada muy pensado. Seguramente hagamos un acústico con el Pájaro, siempre nos gusta. Museum dicen que está buenísimo. A mí me encanta tocar en la zona esa, está buena. Nos divertimos mucho.

“Ya saben cómo es, si conectamos, conectamos…”

 

Cita Obligada. Nos encontramos todos el 6 de Mayo en Museum Live.

Cielo Razzo en Museum

 

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