El Regreso: El Bordo en el Luna Park

Por Noelia Tegli

A poco más de un año de su debut en el mítico estadio de Bouchard y Corrientes, la banda volvió a poner la canción, y Los Perdidos dejaron una vida y pusieron el alma por sentir su voz.

Leo la palabra “Campo” en mi entrada, y mi espalda automáticamente asume que mañana va a tener moretones. Pienso cuántas veces juzgué de ‘tibio’ al que prefería una platea, o una ubicación más despejada, y siento que envejecí diez años este domingo de noche en el Luna Park. El Bordo, la banda a la cual conocí en su primer Obras en 2006, ahora vuelve a pisar este estadio. Nuestros flequillos rectos desaparecieron, pero al menos el rock sigue, y eso es lo que importa, ¿no?

Tras 19 años juntos, la banda de amigos del colegio Carlos Pellegrini sigue con la ferviente postura de “Que la tinta en poesía puede darnos la salida”, hoy, en una época en la que los estudiantes deben salir a las calles y mostrar su disconformidad con el sistema para que sus derechos no sean vulnerabilizados.

Me quedo a un costado del campo ya repleto porque hay que darle paso a la juventud, claro. A esos “Perdidos” que viajaron en micros, traffics, colectivos, subtes, aviones o tal vez a dedo para estar acá (y a pesar de arrancar con “Corazones olvidados”, nadie se olvidó el corazón, eh) Ale, Migue, Diego, Pablo y ‘el Cuervo’ saben lo que es dar un show para su gente, sin más vueltas que eso. La banda siempre va a estar.

La escenografía estuvo tan a la altura del espectáculo como el vídeo unipersonal de Ale vestido de oficinista mientras sonaba “El Traje”. Y, entre amago y amago de desabrocharse la blanca camisa, no falta el ‘ALE SACATEELAAA, SACATE LA CAMISAAAA’ del público femenino. (Sí, me incluyo).

A esta juventud le faltará la picardía de haber estado en los antros donde El Bordo dio sus primeros pasos ¡pero le sobra memoria y pasión para saberse de punta a punta todas las letras del disco apenas rotado! Si la banda toca un tema de El Refugio, los que agitan son los del campo; cuando suena “A mi favor”, la platea de pie estalla.

El Luna, por excelencia, es el palacio del boxeo, lugar donde hubieron muchos “amigos del campeón”, y esta noche no va a ser la excepción: Juanchi Baleirón (Los Pericos) para “Así, Las Pastillas del Abuelo –para formar un “El  Bordo del Abuelo”, dice Ale y así juntos se animan a “Noche Extraña”, Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) en “Existir” y Manu Varela (La Renga) aporta su armónica en “Metafísica suburbana”.

No faltan los amigos, ni las canciones para ellos, como “Carta a un amigo”, dedicada al Pato Fontanet; ni “Deporte Nacional”, para el 5 de Boca, Fernando Gago. Tampoco faltan las banderas (ni la de Macri Gato que flameó durante los seis recitales de La Renga en Huracán), ni el telón de Los Perdidos. No falta la clásica postal de Ale tirado en el suelo cantando, ni “Que ella vuelva”, una canción compuesta a una joven que en un recital en Las Grutas les pidió que hicieran una letra para las víctimas de violencia de género…

Sí falta Santiago Maldonado. Por eso las pantallas muestran su foto, y todos aplauden. Obvio, no va a faltar “La patada”. Acá, todos sabemos que la revolución está en las mentes, y que el Estado es responsable.

“Todo bien con un Lollapalooza o los Guns pero las bandas nacionales hablan de lo que nos pasa a nosotros”. Tal vez, esa frase seguirá resonando en la cabeza de cada uno de los presentes durante el bajón post show, y hasta tal vez en algún posteo en red social (o hasta alguno la subirá ya, al momento de escucharla. Esto de la instantaneidad y necesidad de mostrar dónde estoy, vio…)

Ale afirma que estamos haciendo historia juntos antes de cerrar este capítulo llamado “El Bordo en el Luna, parte II”. No sé si seremos los vencedores, o los vencidos, ni quién podrá vencernos, (sabemos que la historia la escriben los que ganan o la pueden comprar). De lo que sí estoy convencida es que esa tinta en poesía nos convirtió en mejores jugadores, y por suerte, vamos a dar batalla. Guerreros del viento.

Ph. Leonela Spada