#LARENGAenHuracán : VOLVIMOS

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POR NOELIA TEGLI

 

30 canciones, dos horas y media de show, cuarenta mil personas, varios controles, pocos grados de temperatura, decenas de sentimientos, gran búsqueda de revancha, para ver a cuatro tipos en un escenario. Huracán recibió otra vez a La Renga para brindar el segundo banquete de los cuatro pactados. Tras diez años e incontables impedimentos, volvieron a la Ciudad. Ya lo había anticipado la banda: “a un corazón que se escapa, no lo quieras enjaular”.

Hoy ya no me siento cansada, creo me recuperé del miércoles. Pero en horas nomás comienza el tercer banquete de la semana. Mi cuerpo lo sabe. Bancatelo, no todos los días La Renga toca a veinte cuadras de tu casa. Se va a los cuatro, punto.

Subimos por la escalera mecánica de la línea H y la calle Colonia y su olor a cebolla a la plancha demostraron que otros miles también decidieron cortar su semana con rock. Imaginé a Chizzo diciéndome “¡Bueno, bienvenidos al banquete!”, como en ‘Buseca y vino tinto’. Sonreí.

Comenzó la aventura de esquivar remeras, mates, tablas de picadas, jarras y cuanto producto con una estrella se les ocurrió a los vecinos (y no tanto) del barrio. Cerquita de acá, pero hace más de 25 años los protagonistas de la noche también esquivaron algunos charcos. La Perito, esta vez, no siguió desierta.

Tras ¾ lata de cerveza, un rato de charla con Pichicho –un pibe de San Luis que por supuesto no conocíamos, pero él mismo se encargó de presentarse de pura confianza, sociabilidad y por qué no algún que otro trago de más-, pasamos el primer control. A partir de allí, todo lo que duró dos horas y media, hoy lo recuerdo como si hubiera sucedido en un solo minuto.

Segundo control, hall del Ducó, escaleras, “permiso” “¿Me dejás pasar?”, suspiro, foto ‘pa’l feis’, charla con los pibes de alrededor, un ofrecimiento de faso rechazado, algún que otro audio enviado, chequeo de redes sociales, frotada de manos contra rodillas, “el que no salta es un inglés”, un caramelo, y otro más, y otro… Una foto a los muchachos de atrás, volver a capturar el momento “porque el Chino se movió”, “¡Vamo’ La Renga, con huevo vaya al frente…!”, trigésima segunda chequeada al reloj. 22.12, se apagaron las luces. La ansiedad vivida en dos horas y media ahora sólo la recuerdo como si hubiera pasado en un minuto.

A partir de esa hora, hasta las 00.53, fue alienación pura. Estuve ajena del mundo. Chizzo, Tete, Tanque y Manu desplazándose en ese escenario rodeados de pantallas se convirtieron en mi mundo, mi realidad. “Es tu canción la que quiero oír en mi voz, cuando me digas que todo va a estar mejor…”. Si así arrancaba el show, nada podía salir mal. Bueno, sí, “un boludo se llevó puesto un cable”, según el mismísimo Chizzo, durante ‘En el baldío’, pero eso no opacó nada.

A pesar de esa alienación, entre tema y tema, entre saltos y movimiento de brazo derecho al cielo, entre cables desconectados y “En el baldío” interrumpido, por primera vez me detuve a observar los rostros de esta familia, de estos mismos de siempre, que no son todos ‘Los mismos de siempre’.

Vi rostros con sonrisas amplias, y ojos brillantes de debut, de primera vez que veían en Capital Federal a esta banda, de la que tanto habrán escuchado hablar. El mito, la furia de la bestia rock. Por eso, no dudaron mucho en vivir el recital a través de la pantalla de sus celulares, más que fijar las pupilas en el escenario. Recuerdos que pronto andarán por nubes y redes sociales.

Vi rostros con miradas de revancha, sí. Se podía tocar en la Ciudad, los inadaptados de siempre podían vivir un show artístico en paz. No había necesidad de esperar una decena de años. No había necesidad de pensar que toda esa manada (porque pareciera que el público de una banda de rock estaba compuesto por animales) destruiría todo lo que se encontraran a su paso. No sólo la Ciudad estaba preparada, nosotros estábamos preparados –y  necesitados-

Vi rostros de amor, de amor incondicional, de libertad, de desahogo, de satisfacción. Vi hijos con sus padres, familias enteras, de la mano, como cualquiera que lleva a su sobrinito a la plaza a jugar. Ese fue el clima: una gran familia cuidándose, “sentirme a tu lado me hará mucho mejor”

Y no sólo vi rostros demostrativos, dedicatorias al cielo en ‘San Miguel’, puños al pecho… ¡Cuántos puños al pecho durante ‘Bien alto’! Esa canción que expresa desosiego con un dejo de esperanza, cuántos de nosotros hicimos de esta canción un manifiesto, cuántos hicimos de una canción de La Renga un manifiesto.

Claro, también vi (y fui) guitarrista, bajista, y baterista en gran parte del repertorio (no me vengan a negar que en ‘Desnudo para siempre’ nadie imitó al doble bombo de Tanque, por favor). Algún día tendrían que filmar con una cámara oculta al público para observar eso. Cuánto talento escondido hay en todos nosotros.

Qué raro es ser un poquito espectador durante un banquete… Lo que no es raro es que las luces se enciendan durante ‘Hablando de la libertad’. Momento en el que sí, indefectiblemente mirás, mirás al de al lado, mirás al escenario, a los 40 mil que te rodean, al cielo, al suelo, mirás. Y se vienen los abrazos, los besos apasionados, las lágrimas escurridizas, los gritos de voces ya rotas, y tantas sensaciones más generadas por cuatro tipos que hace años se dedican a esto.

¿Qué es La Renga? ¿Qué hacen? ¿Son una banda de rock? Sí, claro que sí (Si esto no es rock…) ¿Son artistas? Sí, obvio. Pero no sé si la actividad principal sería “músicos de rock”, “artistas”, etc… Cómo definir qué son, a ver, podríamos decir algo como “profesionales en materializar en palabras y melodías todos los sentimientos que todo ser humano atraviesa, al menos, una vez en su vida” En simples palabras, “le dan sentido a mi vida”.

Hoy, un nuevo banquete, el tercero. Que la vida no muera en un discurso.

¡A vivirlo! Es una oportunidad oportuna.

 

Lista de Temas:

1- Tripa y corazón

2- Nómades

3- A la carga mi Rock And Roll

4- Almohada de piedra

5- Mirada de acantilado

6- Detonador de sueños

7- Destino ciudad Futura

8- El twist del pibe

9- San Miguel

10- Cuando vendrán

11- Corazón fugitivo

12- Blues cardíaco

13- Ser yo

14- Paja brava

15- Cualquier historia

16- Desnudo para siempre (ó Despedazado por mil partes)

17- Hielasangre

18- Al que he sangrado

19- En el baldio

20- Bien alto

21- Arte infernal

22- Oportunidad oportuna

23- El rey de la triste felicidad

24- Oscuro diamante

25- El viento que todo lo empuja

26- La razón que te demora

27- El rito de los corazones sangrando

28- En los brazos del sol

29- El final es en donde partí

30- Hablando de la libertad

PH LEONELA SPADA