Militando el pan duro

Bananas “pasadas” y pisadas, convenientemente licuadas y vertidas sobre una cubetera de plástico. Mujeres que sonríen tras haber ideado “el alquiler de juguetes”. Pañales de tela, “vendidos” de forma confusa como una alternativa ecológica… ¿o económica? Y al final, la imagen más impactante: la del columnista de tecnología ofreciéndole un desafío inesperado a sus televidentes: “recuperar” el pan duro con 2 hornos microondas como toda arma.

Acabamos de dejar agosto de 2018 y estas 4 perlitas (que distintos tuiteros han sabido resaltar) se pueden engranar unas con otras para ilustrar, sin necesidad de aclaraciones mayores, aquello que desde Twitter se viene “denunciando” (perdón otra vez por las comillas) como “Militando el ajuste”

Se trata, por cierto, de un terreno con límites imprecisos: ¿Dónde termina el “consejo” o “tip” para ahorrar y dónde empieza la bajada de línea que nos insta a vivir con poco y, sobre todo, a vivir peor que antes? ¿En serio es tan rico ese improvisado helado casero con bananas oscuras? ¿De verdad es viable alquilarles juguetes a niñes que quizás se encariñen con camioncitos, muñecos o sonajeros justo cuando haya que devolverlos? ¿Y esa cagada de limpiar una cagada sobre la tela? Son preguntas que me invaden mientras espero que el microondas resucite mis rodajas de pan duro.