Podrán sacarnos todo menos el Rocanrol: LA RENGA en ROSARIO

Por NOELIA TEGLI
 

    “La ruta sigue más allá de las luces de la autopista”, por eso, una vez más armé la mochila y encaré la ruta, sí, un nuevo banquete me esperaba. El permitido de cada año, edición 2018: Rosario. La banda de Mataderos apostó nuevamente a los estadios, y eligió la cancha de Newell’s Old Boys para desatar la furia de la bestia rock.

   Cuando uno dice que va a ver a La Renga no sólo se refiere a la asistencia al show de la banda, sino que en el combo se incluye a “La previa de la previa”, que sería el arribar al lugar –ya sea hostel, plaza o cordón de la vereda- y el reconocimiento del terreno; luego “La previa” en la cual el desfile de botellas y latas ponen color ante tanta remera y buzo negro con una estrella blanca en el pecho; después sí el recital por supuesto; seguido por “el bajón” (estado de pseudo-depresión post concierto, en el cual los sujetos se caracterizan por ingerir cualquier sustancia alimenticia que pueda calmar tal angustia) y finalmente, la vuelta a casa.

   Durante esos cinco estadios, cada uno de los asistentes, a los que llamaremos “rengueros”, experimentan diversas sensaciones que serán imborrables para el resto de su vida, y por lo cual muchos de ellos deciden reincidir tantas veces como para posteriormente identificarse con una frase estandarte de la banda  “Somos los mismos de siempre”.

   ¿Por qué esta introducción? Porque si no contextualizo qué es un show de La Renga, será difícil comprender la dimensión del fenómeno social que se desarrolla cada vez que Chizzo, Tete, Tanque y Manu deciden (si no los censuran) mostrar su arte en un escenario del país.

   La fría tarde de Rosario cae sobre el Parque de La Independencia, y ya los rengueros de diversas partes del país se habían reunido para esperar de la mejor manera el banquete. Suenan desde el interior de un Palio rojo “Panic show” a todo lo que da y nadie se resiste a ser Chizzo por un rato en plena Avenida Pellegrini.

   Desde las 17hs las puertas del “Marcelo Bielsa” están abiertas, aunque obvio, la previa se aprovecha lo más que se puede, ya sea tomando algo, cantando, eligiendo remeras de recuerdo con la fecha, retratando para la posteridad (o para el Instagram) lo que se está viviendo, o  simplemente paseando al perro, como lo hace Juan Manuel con su perro chihuahua que tampoco quiere perderse ese momento.

   Poco después de las 21.30, la cancha está repleta, la última banda invitada termina de hacer lo propio y ya la ansiedad comienza a jugar su papel. A pasar el tiempo sacando más fotos, por qué no entonando el hit del verano-otoño-seguramente invierno contra el Presidente, abrigándonos como se pueda, saltando para apaciguar el frío pero siempre con ese cosquilleo intacto de saber que hoy es una nueva oportunidad oportuna de ver a La Renga.

   Bancar 40’ la ansiedad no es recomendable, pero si luego la lista tiene 29 temas, vale la pena. 22.10 la banda de Mataderos sale al escenario con Tripa y corazón, es tu canción la que quiero oír en mi voz, cuando me digas que todo va a estar mejor…” arenga Chizzo. ¿Qué era tener frío?

   Me escabullo a un costado del campo porque la edad y las cervicales ya son impedimento para un pogo como estos. Bueno, el segundo tema es A la carga mi rocanrol, creo que traje los analgésicos, puedo meterme un poquito en la ronda…

   Las banderas flamean, incluso una charrúa, la clásica sombrilla de “Caraza” siempre presente, y al lado del escenario, el telón que desplegarán los hinchas de San Miguel cuando suene el tema homónimo. Me escabullo nuevamente a un costado, pero una patada en el hombro me desconcierta: una nena de no más de 13 años sobre los hombros de su evidente padre agita Motoralmaisangre, tema que salió antes que ella naciera, en el 2000. Veo una mini-yo, en escena idéntica con mi viejo hace 14 años, y eso fue más fuerte que la patada, claro.

   “Seguimos con la misma temática”, dice Chizzo antes de comenzar Nómades, y una rollinga se siente en la ruta andando en moto en el medio de su ronda de amigos, continuando con la escena que muestran las pantallas de un espejo de moto con el reflejo de un camino.

   Grabo la mitad de Bien alto, y la otra mitad se la envío por nota de voz a mi papá para que se sienta presente; y ahí vuelvo a notar que mi mini-yo real estaría en el medio, y no en mi ubicación. Eso es crecer.

   Un tanguero Mujer del calidoscopio antecede a Voy a bailar a la nave del olvido, En el baldío y San Miguel. Todos seguiditos, para que la nostalgia quede bien a flor de piel de cada uno de los presentes.

   Tal como en San Luis, el pulpo inflable vuelve a acechar detrás de Tanque y su batería para El rey de la triste felicidad, un clásico que antecede a un debut al menos para mí: Cortala y olvidala. Si no leíste la lista aún, sí creelo, ese tema que hace décadas no suena. “De todas las heridas que tuve, fuiste la más hermosa”

   15’ exactos de break para avasallar al puesto de hidratación,  para atarse tranquilos los cordones, y por qué no jugar con qué tema se abre la última parte del recital. “Ahora viene Lo frágil de la locura”, “no, gil, ni ahí, el revelde, vas a ver”, se disputan dos amigos con tonada cordobesa. Sin embargo, la banda nos sorprende a todos. “Vamos a hacer un tema viejo, pero que parece que lo escribimos ayer a la mañana”, anticipa Chizzo…

Golpea el cartero una vez más
llegan impuestos para pagar
de donde voy a sacar
ese maldito dinero que siempre me suele faltar. 

Me cortan la luz, me cortan el gas
el alquiler aumenta cada día más
como puede ser
que labure todo el día y nunca llegue a fin de mes.

   Bailando en una pata, de 1995 a 2018. La (triste) historia se repite otra vez. Después de Panic Show y El final es en donde partí, se repite también el desenlace de este show como siempre, como nos gusta, Hablando de la libertad.

   Era necesaria la introducción para comprender en qué consiste un show de La Renga, porque cada banquete es una manifestación de cómo y en qué influye la banda en miles y miles de personas. No es casual que la banda eligiera tocar Bailando en una pata en esta época de retorno a un modelo Neoliberalista de país, en momentos de crisis donde nuevamente la clase baja paga las consecuencias de la fiesta de los de arriba.

   La Renga no esquiva lo político, como  modo en que se  instituye la sociedad, esta sociedad argentina de los 2000. Todo lo contrario, se ve más que afectada por ella. Las suspensiones de sus shows son claras muestras de censura por parte del gobierno. Será porque los pibes (y no tanto) encuentran en sus letras la identificación de sus realidades sociales, y la de sus pares. Será porque una reunión entre amigos y desconocidos en algún lugar del país es el refugio para escapar a sus rutinas marcadas por el sistema. Será porque La Renga “es el lugar donde habrá consuelo para mi locura”. Dos horas y medias en la que cuatro tipos se suben al escenario logran cambiar por completo la vida de cualquier pibe. Lo envalentona, le da coraje para seguir peleando día a día. Le da sentido a sus vidas. Y por suerte, también a la mía. 

Igual estoy bailando en una pata 
aunque la plata no me alcanza 
estoy bailando en una pata 
podrán sacarme todo 
todo menos el rock and roll.

Ph Leonela Spada

LISTA DE TEMAS

  1. Tripa y corazón.
  2. A la carga mi rocanrol.
  3. El twist del pibe
  4. Motoralmaisangre
  5. Nómades
  6. Cuándo vendrán
  7. Al que he sangrado
  8. Bien alto
  9. Canibalismo galáctico.
  10. El hombre de la estrella
  11. La furia de la bestia rock
  12. Blues cardíaco
  13. Mujer del calidoscopio
  14. Voy a bailar a la nave del olvido
  15. En el baldío
  16. San Miguel
  17. Ser yo
  18. Muy indignado
  19. Hielasangre
  20. El rey de la triste felicidad
  21. Cortala y olvidala
  22. Oportunidad oportuna
  23. El viento que todo empuja
  24. Oscuro diamante
  25. La Razón que te demora.
  26. Bailando en una pata
  27. Panic show
  28. El final es en donde partí
  29. Hablando de la libertad