Qué quedó del 24 de marzo

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QUÉ NOS DEJÓ EL 24 DE MARZO

por Mariano Ientile

Producción periodística: Nicolás Roman / Mariano Ientile

El pasado 24 de marzo fue un día para entender lo peligroso de la despolitización, como resultado de la penetración del mensaje negacionista que intenta propulsar el gobierno de Cambiemos. Sostener la memoria es un ejercicio necesario para entender qué pasa hoy en materia de Derechos Humanos.  

#Son30mil #FueGenocidio

Una de las consignas de la marcha de la pasada marcha fue “Son 30 mil”, y el porqué tiene origen en un coordinado mensaje negacionista que se baja del gobierno PRO. Mauricio Macri declaró ante una entrevista realizada por Karla Zabludovsky para el portal de contenidos virales Buzz Feed (http://bzfd.it/2mEJIRj) en agosto de 2016 que no sabe si “son 9 mil o 30 mil. Es una discusión que no tiene sentido“.

El ex Grupo Sushi y redactor del Estado de Sitio de 2001, Dario Lopérfido tuvo que renunciar al cargo de Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires por el amplio repudio en la comunidad artística y de trabajadores de la cultura de tras negar que los desaparecidos sean 30 mil y por haber sostenido que la cifra “se arregló en una mesa cerrada para conseguir subsidios“, según sus propias palabras.

Para la dirigente del MST, Vilma Ripoll, “El gobierno intenta a través de estas manifestaciones negacionistas “lavarle la cara a las Fuerzas Armadas como nunca en 41 años” dándoles a dichas entidades “tareas nuevas, fondos, y la discusión de que no fueron 30 mil y que no fue genocidio”. Para Ripoll, se intenta que “un sector de sus votantes que piensan eso, se consoliden como votantes porque los está perdiendo”.

En base a los cálculos realizados por la CONADEP por denuncias recibidas, se estima que hubo 10 mil desaparecidos y la apertura de archivos de la CIA revelada por Hugo Alconada Mon en el diario La Nación daba cuenta de 22 mil desaparecidos, número aportado por militares y agentes argentinos que operaban desde el Batallón 601 de Inteligencia. Vale aclarar que el cálculo data de 1978, cuando todavía restaban cinco años de Dictadura Cívico Militar (http://bit.ly/2o7j1Sw).

Magistralmente Martin Kohan explica en una entrevista con Romina Manguel en Radio Nacional (http://bit.ly/kohan30m) cómo se “trata de una gran canallada” caer en la discusión de la cifra, dado que el número expresa “la represión clandestina e ilegal, que no pasó por ningún sistema judicial”. Según el escritor, “se postula una cifra a partir de la estimación de los casos no denunciados”.

En la mañana del 18 de septiembre de 2006 desapareció Jorge Julio Lopez, cuando debía presentarse a la audiencia de alegatos en la causa judicial contra el ex agente de la Policía Miguel Etchecolatz, condenado por genocidio, represión y tortura durante la última Dictadura cívico-militar. Su testimonio de secuestro y tortura había sido clave para la encarcelar al represor.

No fue el Estado. Es el Estado

Más que nunca este último Día de la Memoria significó una interpelación al presente, como definió Martín Sabatella de Nuevo Encuentro en la marcha del pasado viernes y agregó que siempre se marcha, en 2017 con un “modelo económico como el de la dictadura”, así como se marcha “cuando el Gobierno de Néstor y Cristina establecía políticas con las banderas de los compañeros que dejaron su vida para construir un país más justo”.

Desde 2003 con la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final impulsadas por Nestor Kirchner, se reabrieron juicios a cientos de represores que operaban durante la última Dictadura Militar.

Al día de hoy son 750 los represores con condena y hay solamente 175 sentencias sobre las 585 causas por Delito de Lesa Humanidad.

Pablo Roesler, periodista de Tiempo Argentino, escribe en una nota que “durante el macrismo la cantidad de sentencias profundizó su caída (…) Hay menor cantidad de sentenciados por año desde 2014, y mayor cantidad de excarcelaciones o de detenciones en arresto domiciliario”.

Hace 436 días que Milagro Sala se encuentra en prisión sin condena firme por once causas y en contradicción con los criterios de organismos internacionales de Derechos Humanos, dado que la causa que la lleva a la estar en condición de prisión preventiva es de la justicia contravencional.

La década kirchnerista logró resignificar la relevancia de ir a la marcha del 24 de marzo, instaló la fecha como feriado conmemorativo y activó un ser político o militante en un montón de pibxs que quince años atrás hubiésemos seguido comiéndonos los mocos. Hizo de la fecha un acto masivo.

Sin embargo, para las agrupaciones que marchan encolumnadas en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, la gestión kirchnerista es parte de un relato cuyo límite se da “cuando no se habla de Milani, no se habla de Julio Lopez y no se habla de gatillo fácil, que en estos últimos doce años hubo”, según Julio, militante de HIJOS de La Plata.

La dirigente del MST Vilma Ripoll coincide también en marcar un límite “porque todavía siguen reivindicando a Milani, que es un genocida, y que lo tuvieron como Jefe de las Fuerzas Armadas”. César Milani, Jefe de las Fuerzas Armadas durante el segundo gobierno de Cristina Fernández, fue detenido el pasado febrero en la causa que investiga los secuestros de Pedro Adán Olivera y Ramón Olivera en 1977, y la detención ilegal de Verónica Matta en 1976.

Al momento la democracia sigue teniendo un aparato policial que hostiga sistemáticamente a pibes en villas de todo el país, los obligan a ser reclutados para formar banditas de chorros y robar para la yuta. Luciano Arruga se resistió a robar para los rati de la Bonaerense y lo hicieron desaparecer en enero de 2009.

Desde otro sector de la izquierda, el fundador del Partido Obrero Jorge Altamira caracteriza a la situación actual y a la marcha del 24 de marzo como la expresión del descontento de una gran masa de trabajadores movilizados que no son manipulados  “por ninguno de los sectores que le votaron el ajuste al PRO”, en referencia a los dirigentes de los partidos tradicionales de la política, en los que incluye al Frente Para la Victoria, el Peronismo y el Massismo por igual.