SKA-P en Argentina: Una noche entre colegas.

Por Mariano Ientile / Colaborador: Tomás Colombres
ph Sol Schmerkin
 

Son las cuatro y media de la mañana y estoy en la estación de tren de Tolosa. Ya perdí la cuenta de cuánto tiempo me llevó caminar hasta acá,  no tengo idea de qué bondi me tomé para acercarme, menos cómo llegué con mi cuerpo demolido, castigado por la lluvia y lleno de moretones producto del pogo interminable.

Los esperábamos hacía cinco años, y por eso no importó nada, a la banda había que bancarla fuerte a pesar de la tormenta. Ska-P volvió a Argentina, y el destino quiso que fuera en una jornada para recordar.

Así debe ser una noche entre colegas, y digo colegas en sentido español: amigos, pares, cofrades, hermanos. Así se sintió este delirio que arrancó con una larga hora de diluvio, que más que una lluvia, fue una cortina de agua que no tiró para atrás a ninguna de las 20 mil personas que asistieron a este encuentro.

La incertidumbre y el alivio llegaron de la mano, y arrancó la fiesta: Poder pa’l pueblo irrumpió la noche para hacer bailar a ritmo balcánico a todos los que ahí estábamos, valió la pena la espera, ahora sí.

Se vio a una formación nueva y renovada. Por un lado se notó la salida de Pipi a fines de 2017 por la alta presencia que tenía como segunda voz, sumado a la ausencia de Luismi (ahora exbatero), a quien se le dedicó uno de los momentos más emotivos de la noche.

La banda también agradeció al público haber “aguantado el chaparrón” en la voz de Pulpul y arengaba por momentos a seguir saltando cuando amenazaba otra nube oscura a volver a embarrar la cancha, que ya se había transformado en un lago de pogo y chapoteo interminable e insoportable.

Casi se suspende el recital y “nos queríamos morir”, rezaba la cuenta oficial de la banda y no voy a negar que ese fue también el pensamiento de quienes asistimos y veíamos como el cielo se mostraba cada vez menos ‘colega’.

Lo siento, pero a pesar del estado del tiempo, la noche no iba a ser menos que increíble: las lluvias con vientos le dieron letra a la épica anecdótica y se notó en la energía que circulaba entre la gente que llegó de todas partes del país a recibir el sonido increíble con el que tocó Ska- P en La Plata (aunque sí, en el momento es hermoso y una cagada a la vez).

La agrupación se subió al escenario bancando algunas de las luchas más urgentes que vivimos en la región. Tanto Pulpul (primera voz) como Joxemi (guitarrista) tocaron con el pañuelo verde de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito y estuvo presente Santiago Maldonado también en la pantalla y en las palabras del cantante.  

Como siempre ir a un recital de los españoles es un desahogo contra los íconos del capitalismo y el patriarcado, y ¡hay que repartir para todos!: reyes, multinacionales, el Papa y hasta el querido Tio Sam, canción acompañada de un muñeco humano del mismísimo, que se movía al ritmo de nombres de ciudades invadidas por los yanquis proyectadas en pantalla gigante.

Sonó El Gato Lopez y las alusiones gatunas a nuestro presidente eran una fija, aunque vale aclarar que los cantitos populares estuvieron latente durante toda la noche, como corresponde.

Antes de cerrar y entonar el útlimo tema, El Vals del Obrero, subieron los delegados de la cooperativa Mady Graf al escenario para visibilizar la lucha que llevan adelante sus trabajadorxs, quienes explicaron que su trabajo depende de pedidos del Estado y que éste los está dejando sin pedidos y por ende, sin trabajo.

En épocas de avanzada neoliberal, se necesita una pequeña cachetada como ésta, una pequeña escupida al sistema. Vale la pena que sean ya las 6 de la mañana y siga acá porque todavía no sale el tren para Constitución. Falta una eternidad para volver a casa. Qué importa. Decir gracias queda corto, preferible un “hasta la próxima”. ¡Insistimos!